Acabábamos de revisar cuanto combustible nos había quedado, nos dimos cuenta que sobraba algo valioso como para haberla seguido y sin pensar 2 veces, quedamos en plan para armar otro viaje...
Y es que Gabriel, Cesar y yo nos habíamos divertido en una salida de Lima, hartos de la monotonía de Lima, los trabajos y la molestosa gripe AH1N1 que tanto se hablaba en Lima. Un buen auto fue la única herramienta para que 3 mejores amigos decidieran armar una buena ruta con full diversión.
Eran las 4:30am y decíamos adiós a una Lima friolenta que nos aburre hoy en día. Cruzábamos las benditas calles y avenidas de Lima juergueando con la musica que previos días había armado en un CD y mp3 haciendo exclamar al auto, a todo volúmen, que los póximos días serían magníficos.

Gabriel decidido a manejar a su respectiva velocidad, nos llevaba tranquilo y seguro a Lunahuaná, un lugar en la cual teníamos pensado hacer nuestros deportes de aventura. El copiloto Cesar (y dueño del auto) atento a las curvas de las mujeres que corrían por la avenida y tambien las curvas de ella misma nos avisaba que se viene momentos de neblina. El acelerador tuvo respeto a la pista, pero llegando a cierto cruce apareció un dios Sol que iluminó a esta persona quien les escribe para animar a mis mejores amigos ponerle al camino un poco de adrenalina.
Con mucha cautela avisaba a Gabriel que tipo de curvas se venían y el número de autos que están delante y los que se vienen... y de esa buena manera, muy atento a todo peligro, llegamos a Lunahuaná en un excelente tiempo.

Una vez en Lunahuaná, le dimos una vuelta a la plaza y veíamos que esa llegábamos en unas fechas especiales. la noche se pondría juerguera con la celebración de "La Virgen del Carmen" y que el vino y las chelas estarían en su punto luego de hacer nuestros deportes de aventura.
Una vez encontrado el hotel a un buen precio, me fuí a unirme al sonido de las aguas de aquél río que nos avisaba su fuerza y que se pondría bueno. Eran 3 botes en alquiler y 3 personas con un guía (nosotros) remaron con tanta fuerza que dejamos muy atrás a esos botes que con 6 y 8 personas querían alacanzarnos.

Luego llegó la juerga en Lunahuaná, dispuestos a divertirnos, probar y desgustar lo bueno de lunahuaná nos dimos un paseo por la plaza que hasta altas horas de la noche por no decir de la madrugada estuvo de fiesta.

Pero eso ya será parte de otro post... que narrará las desgustaciones de los vinos, la quema de castillo, los paseos, contacto con la gente de la zona y su manera de divertirse con ellas(os).
BIENVENIDOS A LUNAHUANA